¿Crisis en la Iglesia? No hombre…Cuando el pesimismo es pecado…

 

Optimismo moderno VS esperanza cristiana

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Comentaba Ratzinger:” En la primera mitad de los años setenta, un amigo de nuestro grupo hizo un viaje a Holanda. Allí la Iglesia siempre estaba dando que hablar. Con cierta curiosidad esperábamos el relato que nuestro amigo hiciera a su vuelta. Como era un hombre leal y un preciso observador, nos habló de todos los fenómenos de descomposición de los que ya habíamos oído algo: seminarios vacíos, órdenes religiosas sin vocaciones, sacerdotes y religiosos que en grupo dan la espalda a su propia vocación, desaparición de la confesión, dramática caída de la frecuencia en la práctica dominical, etc., etc. … La verdadera sorpresa del relato fue, sin embargo, la valoración final: a pesar de todo, una Iglesia grande, porque en ninguna parte se observaba pesimismo, todos iban al encuentro del futuro llenos de OPTIMISMO.

¿Qué se habría dicho de un hombre de negocios que escribe siempre cifras en rojo, pero que en lugar de reconocer sus pérdidas, de buscar las razones y de oponerse con valentía, se presenta ante sus acreedores únicamente con optimismo?”

El otro día me comentaba una amiga que había estado en una Iglesia de Pamplona y que en plenos sanfermines el sacerdote había dado una homilía muy animante, me explicaba que había alabado la forma de vivir las fiestas, que en el fondo todos se encomiendan a San Fermin. Me recordó mucho al relato anterior de la Iglesia de Holanda. Si no afrontamos la realidad de nuestra Iglesia difícilmente podremos poner remedio a los males que le atacan.

 En palabras de Ratzinger: “¿Qué habría que pensar de la exaltación de un optimismo, simplemente contrario a la realidad? 

El optimismo podía ser sencillamente una cobertura, detrás de la que se escondiera precisamente la desesperación, intentando superarla de esa forma. Pero podía tratarse de algo peor: este optimismo metódico venía producido por quienes deseaban la destrucción de la vieja Iglesia, y con la excusa de la reforma, querían construir una Iglesia completamente distinta, a su gusto, pero que no podían empezarla para no descubrir demasiado pronto sus intenciones. Entonces el optimismo público era una especie de tranquilizante para los fieles, a fin de crear el clima adecuado para deshacer, posiblemente en paz, la misma Iglesia, y conquistar así el dominio sobre ella. (…) Este optimismo del orgullo, de la apostasía, se habría servido del optimismo ingenuo, más aún lo habría alimentado, como si este optimismo no fuera sino esperanza cierta del cristiano, cuando en realidad era una parodia de la fe y de la esperanza (…) En la nueva religión el pesimismo es el pecado de todos los pecados,

 

Pensé cómo decía Ratzinger que detrás de esa falso optimismo se esconde una ceguera y un orgullo y una apostasía que pretende cambiar la verdadera Iglesia y reducirla¿ a qué? Pues a cenizas….

 

 

¡Que arda tu corazón!

 

https://es.scribd.com/doc/148185028/Ratzinger-Joseph-Mirar-a-Cristo

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