La santidad en la familia (4)

(viene de aquí)

El camino a la santidad no es un paseo de rosas, pues aunque hay una fuerte unión espiritual entre los esposos, el matrimonio no anula la diferencia de cada cónyuge. Y mira que muchas veces somos tan diferentes, cada uno con su genio, con su carácter, con su modo particular de reaccionar ante los acontecimientos…

Sin embargo, nos anima ver que matrimonios santos, matrimonios que hoy están elevados a los altares, han experimentado sufrimientos y han vivido momentos de duda y desánimo.

SAgrada Fmailia

Desde el momento en que te das cuenta de esto, de alguna manera te sitúas en la familia, en el matrimonio, de una forma distinta, todo lo ves con unos ojos nuevos. Todo cobra un nuevo sentido. Sigue pasando lo mismo, te levantas a las 6:30, desayunas con los ojos pegados, vas a trabajar y encuentras lo mismo ¡o no! En casa, cuando vuelves, nadie se ha convertido en ángel de repente por lo que los enfados, las peleas no desaparecen, la preocupación por la educación de los hijos tampoco, quizás se acrecienta. Entonces ¿qué es lo que hace que veas las cosa de manera diferente?

Pues el pensar que en ese suceder de acontecimientos de cada día te estás jugando tu santidad y la de los tuyos. Pero Dios está contigo. Ahora no nos vale la mediocridad, aunque muchas veces volvamos a caer en ella. Estamos heridos por el pecado original, sí, pero apuntamos a la grandeza. Podemos hacer un paralelismo con las palabras de San Ignacio de Antioquía, cuando nos dice que “el cristianismo no es obra de persuasión, sino de grandeza ”y que “lo importante no es ser llamado cristiano, sino serlo de veras”. También esto lo decimos del matrimonio. Tampoco es cuestión de persuasión, sino de grandeza, ya que el amor que Dios derrama sobre los esposos los lleva a dar mucho fruto para la vida del mundo.

Esta grandeza se materializa en pequeños detalles: en reponer el rollo de papel higiénico cuando se gasta, en meter la ropa sucia a la lavadora o al cubo, no dejarla esperando que alguien adivine qué hacer con ella, en mandar un mensaje a mitad de mañana a tu esposo o esposa, si el trabajo lo permite, para ver cómo está llevando el día… Cada uno tiene su genialidad, el amor es inteligente y te hacer estar atento a los pequeños detalles de cada día, te hacer salir de ti para llegar al otro.

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