Profanaciones en Venezuela

Nos escriben algunos lectores contándonos dolorosísimas noticias sobre Venezuela: amenazas de muerte y blasfemias en las paredes de las Iglesias; Misas interrupmidas por la irrupción de colectivos chavistas; el cardenal de Caracas acallado durante su homilía y obligado a abandonar la iglesia; robo de Hostias Consagradas en Maracaibo; saqueo de las curias diocesanas de Guarenas y Maracay; asesinato de un sacerdote en Guayana…

No dejemos de rezar por todos nuestros hermanos de aquellas tierras, que sientan que la Iglesia entera está con ellos. Y por supuesto, hagamos actos de desagravio ante tanta profanación.

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Perdón, Señor, perdón

– Por los sacrilegios, robos y blasfemias contra la Sagrada Eucaristía,

– Por tantos lugares del mundo donde los sacerdotes y fieles no pueden celebrar libremente la Santa Misa o se ven obligados a hacerlo en secreto por persecución.

 – Por las faltas de respeto e impiedad en las iglesias y ante el Sagrario

 – Por la dejadez y abandono al dejar de asistir a la Santa Misa dominical

– Por la omisión en tantos bautizados al rechazar la confesión y comunión por Pascua

– Por las faltas de inconsciencia en familiares de personas moribundas al dejar que fallezcan sin la asistencia de los sacramentos

– Por la despreocupación respecto de la primera y frecuente Comunión de los niños

– Por las comuniones tibias y frías

– Por las comuniones sacrílegas

Por los sacerdotes que celebran la Santa Misa en condiciones personales inadecuadas, o por enseñar una vida litúrgica y eucarística contraria a la que manda la Iglesia

– Por la conciliación de la Misa y la recepción de la Sagrada Comunión con vidas incoherentes y vacías de fervor,

– Por la persecución sistemática, violenta o solapada, de los sacerdotes, fieles y personas cristianas que confiesan su Fe en Cristo.

Oración: Señor nuestro, Jesucristo, que has querido permanecer en el Sacramento hasta la consumación de los siglos para dar a tu Padre una gloria infinita y a nosotros el aliento de la inmortalidad; que te has expuesto a todos los ultrajes de los impíos antes de abandonar a tu Iglesia; concédenos la gracia de llorar con verdadero dolor los ultrajes y descuidos que cometen los hombres contra el mayor de los sacramentos, danos celo eficaz para reparar los oprobios que has sufrido en este misterio inefable. Tú que vives y reinas con Dios Padre, en unión del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén

 

¡Que arda tu corazón!

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